

CONTABILIDAD CREATIVA
para emprendedores: ¿cómo se paga el talento?
Muchos emprendimientos en Cuba fracasan no por falta de clientes, sino por desorden interno y políticas salariales mal concebidas.

Escrito por el Supervisor de Recursos Humanos y Especialista en Gestión Empresarial de Check SRL.
Jeffrey López
El reto invisible de las FGNE
Mientras las Formas de Gestión No Estatal (FGNE) se multiplican en Cuba como expresión de los nuevos tiempos, un tema crucial sigue siendo ignorado o mal manejado: ¿cómo organizar el trabajo y cómo remunerar al talento?
Más allá de obtener licencias, encontrar insumos o diseñar un logo atractivo, el futuro de un emprendimiento depende, en gran medida, de su arquitectura organizativa. No es exagerado decir que muchos negocios colapsan no por falta de clientes, sino por el caos interno. Y, casi siempre, la raíz de ese caos está en una estructura laboral mal diseñada.
Este negocio tenía todos los ingredientes del éxito: una clientela fiel, productos de calidad y una demanda creciente. Sin embargo, en apenas un año perdió a seis empleados. El ambiente laboral era tenso, la productividad descendía, y la gestión salarial generaba más conflictos que soluciones.
A pesar de contar con capacidad para producir 2 mil unidades diarias, rara vez alcanzaban las 900, debido a la descoordinación y a la falta de planificación. La utilidad mensual apenas superaba el 8 %, lo cual limitaba tanto la reinversión como las mejoras salariales.
Sin una estructura organizativa formal, las decisiones eran arbitrarias, los roles improvisados y el liderazgo, inestable. Además, el reparto del 25 % de las propinas solo entre los socios generaba malestar, alimentando un clima laboral negativo y erosionando la cohesión del equipo.
El pago por resultados se realizaba de manera arbitraria, y no existían registros básicos como asistencia o licencias. Estas irregularidades le costaron a la empresa una multa de 225 mil CUP y una advertencia de reinspección.
Para corregir el rumbo, la mipyme contrató una consultora, que recomendó formalizar la estructura organizativa y profesionalizar la gestión salarial.
En las FGNE, la estructura organizativa varía según el tipo de entidad, el volumen y la actividad. Sin embargo, todas requieren un mínimo de orden interno para distribuir funciones, jerarquizar tareas y tomar decisiones de forma eficiente.
En términos generales, organizar el trabajo implica definir quién hace qué, cómo, cuándo y con qué medios, así como establecer las relaciones de subordinación, cooperación y control entre las distintas funciones.
Precisar los cargos y funciones no es solo una cuestión operativa, sino la base de la eficiencia, la racionalidad y la justicia laboral. Cada puesto debe tener un propósito claro y criterios objetivos de evaluación. En las FGNE, donde las actividades suelen ser diversas, esta definición previene el caos organizativo, mejora la productividad y permite una adecuada asignación de responsabilidades. También facilita una capacitación alineada con las necesidades reales del negocio.
Incluso en microempresas sin jerarquías complejas, es clave que cada trabajador comprenda su rol, sus tareas y cómo se articula dentro del equipo y del proceso productivo.
La plantilla de cargos y la escala salarial: columna vertebral del orden laboral
Además, permite planificar el crecimiento, detectar duplicidades o vacíos, y organizar de forma coherente la rotación, la capacitación y las promociones.
· Junto a ella, una escala salarial bien diseñada aporta objetividad y equidad al sistema de retribución. Un buen esquema:
· Distingue los niveles de responsabilidad.
· Asocia el salario a las funciones, no a la simpatía personal.
· Sirve como base para bonificaciones, incentivos y promociones.
· Mejora el clima laboral al reducir arbitrariedades.
La conclusión es clara: además de ser una obligación legal,sin plantilla no hay orden; sin escala salarial, no hay justicia. Y sin ambas, no hay empresa que resista el paso del tiempo.
No todos los puestos conllevan la misma carga de responsabilidad, complejidad o impacto. Si se paga lo mismo al recién llegado que al trabajador experimentado, se desincentiva el compromiso y se deteriora la calidad del equipo.
La regla debe ser clara: a igual trabajo, igual remuneración; a mayor responsabilidad o desempeño, mayor retribución.
Para que funcione de verdad:
· Las metas deben ser específicas y medibles.
· Los indicadores deben ser conocidos y aceptados por todo el equipo.
· El reparto debe basarse en datos objetivos, no en percepciones.
Luego de superar resistencias iniciales, la implementación de una estructura clara, una plantilla formalizada y una escala salarial justa generó resultados notables:
· La rotación laboral se redujo a cero. Incluso, algunos exempleados pidieron reincorporarse.
· La productividad diaria se triplicó, pasando de 600 a 1.800 unidades, gracias a una mejor planificación y turnos adaptados a la demanda.
· Las utilidades netas crecieron un 35 %, por reducción de pérdidas y mayor fidelización de clientes.
· En una nueva inspección, el DIS confirmó el cumplimiento normativo: contratos en regla, pagos bancarizados y nóminas auditables.
· El tiempo de ciclo de producción se redujo en un 20 %.
· Los errores bajaron un 15 %.
· La rotación de inventario subió un 10 %.
· El uso de la capacidad instalada alcanzó el 80 %.
El clima laboral también mejoró. Gracias a espacios de retroalimentación y reuniones periódicas, los trabajadores se sienten más valorados e integrados. Como resultado, El Buen Sabor logró abrir tres sucursales, dos fuera de su municipio, consolidándose como una experiencia replicable en el sector no estatal.
· Villa Aurora, un hostal gestionado por un trabajador por cuenta propia con tres empleados, aplica una escala salarial basada en la complejidad de funciones, complementada con incentivos por desempeño. Esto ha reducido la rotación y mejorado la calidad del servicio.
· Raíces Vivas, una cooperativa no agropecuaria (CNA) dedicada a la gestión de software, ha definido con claridad los roles, implementado mecanismos participativos de evaluación, y creado un fondo común para repartir utilidades según el esfuerzo real de cada miembro.
· alario fijo mensual: ideal para funciones estables y continuas.
· Pago por hora: útil para trabajos puntuales o de corta duración.
· Pago por resultado: viable cuando existen metas claras y medición objetiva.
· Sistema combinado (fijo + variable): ofrece estabilidad e incentiva el rendimiento. Es el más recomendable.
2. Diseña una plantilla de cargos con jerarquías claras.
3. Formaliza los contratos laborales: protege a ambas partes.
4. Establece escalas salariales basadas en complejidad y responsabilidad.
5. Elige el sistema de pago más adecuado para tu modelo de negocio.
6. Crea mecanismos regulares de evaluación del desempeño.
7. Comunica abiertamente los criterios de pago.

En tiempos de cambio, donde la creatividad empresarial cubana busca abrirse paso, pagar bien el talento no es solo un deber ético, sino una necesidad económica. No hay desarrollo posible sin trabajadores motivados, y no hay motivación sin justicia y transparencia.
Organizar el trabajo y diseñar un sistema de retribución justo no puede ser una tarea pendiente: es el corazón del negocio. Y como todo corazón, si no late bien, todo lo demás se resiente.
Tomado de OnCuba: Contabilidad creativa para emprendedores: ¿Cómo se paga el talento? - OnCubaNews

